São Paulo y yo, y nuestro mapa mental – de postales urbanas
Yo miraba su mapa y ella se mostraba ajena y distante, un enigma. Sé que se reía de mí. Una no-cuadrícula desordenada, nada decía de sus subidas y bajadas. Yo había leído mucho sobre ella.
Había horas que me parecía oscura y tenebrosa. Intentaba descifrarla. Hacía calor y había humedad, era entre celeste y gris. A veces llovía.
No reconocía sus calles, sus avenidas. No conocía sus barrios, su gente. No sabía las direcciones, ni qué estaba al lado de qué. Vinte e Três de Maio, Ipiranga, Consolação, Domingos de Morais eran lo mismo que nada.
